“Comenzamos como un grupo de amigas lesbianas con diversas experiencias previas en grupos feministas que nos reuníamos para buscarnos, hablar sobre literatura, música y discutir lecturas sobre temas de actualidad. Hablamos sobre cómo estaba el país respecto a nosotras y cómo nos sentíamos frente a las amenazas que vivíamos. Para la época en que nos reuníamos, 1987 a 1989, por ser lesbiana podías perder tus hijos o hijas, perder el trabajo y tu casa.” (Recordemos que hasta el 2004, ser lesbiana era un delito y no es hasta el 2013 que se aprueba la Ley 22 que prohíbe el discrimen por orientación sexual e identidad de género en el empleo.)
“Había muchos temas que nos afectaban y al sentarnos a hablar veíamos a la otra que estaba pasando por lo mismo. Hablamos sobre los roles en las parejas de mujeres, el tema de butch/femme y el salir del clóset. Había mucha necesidad espiritual ya que en las iglesias convencionales las personas gay no podían expresarse. Margarita Sánchez de León nos dio charlas maravillosas sobre la espiritualidad.”
Queríamos estar en un grupo donde nos sintiéramos seguras. Yo tenía un apartamento y aquello era que no se vaciaba. Las reuniones eran en casa, punto. Era divino porque me abrieron muchos mundos, literatura, música, conocía a mujeres, hacíamos fiestas, y cuando vine a ver, mi mundo se amplió. En las discotecas, eso estaba allí, pero no era lo buscábamos.”
¿Porqué el nombre Nosotras Diez? “Recuerdo la búsqueda de un nombre. Debía ser algo manejable, porque mujeres juntas, nosotras somos fáciles. Mira, un numerito, diez es manejable, se pueden sentar en la sala y se les puede dar comida. Nosotras Diez. Era un grupo cerrado, pero nosotras lo resolvimos para que no nos siguieran cayendo lluvias. Nosotras Diez se abrió muchas veces para sus amigas, entonces éramos nosotras y….” (Nosotras Diez, Entrevista oral, por Elizabeth Crespo Kebler y Ana Irma Rivera Lassén, San Juan, Puerto Rico, 30 de junio de 2017.) (Extracto)